Tras la frontera de lo vivo
rodeados por la misma hierba silvestre
juegan los espíritus viejos y ansiosos
gente común y niños
de cualquier siglo.
¿Cómo encontrarlos ahora?
Ya todos se han ido.
Con sus sueños, guerras y recuerdos
empapados de cielo y nostalgia
observan al paseante
y los muros agrietados
gritan a su paso
lo fugaz de la existencia
y el eco de lo eterno.
septiembre de 2009
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